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· NAVIDAD · VILLANCICOS POPULARES ·
Vamos pastores, vamos
vamos para Belén
a ver en aquel Niño la Gloria del Edén,
A ver en aquel Niño la Gloria del Edén.
Este precioso niño,
yo me muero por Él,
sus ojitos me encantan, su boquita también,
su Madre lo acaricia, José se mira en Él,
y los dos extasiados, contemplan aquel ser,
contemplan aquel ser.
Vamos pastores, vamos…
Envidia tienen las fuentes del color
de tu carita divina,
que yo estoy viendo en la frente de mi Dios
una corona de espinas, “qué doló, qué doló”,
una corona de espinas.
Pastores de la laguna, echarse “tós” a llorar,
que el niño que está en la cuna
en una cruz morirá.
Envidia tienen las fuentes del color
de tu carita divina,
que yo estoy viendo en la frente de mi Dios
una corona de espinas, “qué doló, qué doló”,
una corona de espinas.
Ya vienen los Reyes Magos,
ya vienen los Reyes Magos,
caminito de Belén.
Olé, olé, Olanda y olé
Olanda ya se ve, que ya se ve, que ya se ve.
Levanta la hoja y coge la “fló”,
María se llama la “mare” de Dios,
aquí te lo traigo y en “er delantá”,
un conejo vivo y a medio “pelá”.
Cuando aquel Niño lloraba
más hermoso parecía,
las lágrimas de sus ojos
en perlas se convertían…
Levanta la hoja y coge la “fló”,
María se llama la “mare” de Dios,
aquí te lo traigo y en “er delantá”,
un conejo vivo y a medio “pelá”.
Una pandereta suena, una pandereta suena,
yo no se por donde irá, camino de Belén lleva,
hasta llegar al portal, hasta llegar al portal.
Al ruido que llevaba, al ruido que llevaba,
un pobre anciano salió,
No me despiertes al Niño,
que ahora poco se durmió,
que ahora poco se durmió.
Tin, tin, Catalina, tin, tin, Concepción
que a la puerta llama el viejo cagón.
La estrella más clara derrama su luz
besando la cara del niño Jesús.
Ay “mare” mi carbonero no vino ayer
y lo estuve esperando y hasta las tres.
Mire usted “mare” mi carbonero
no tiene cuenta con los dineros.
¡Carbón! carbón de caña carbón
¡Carbonero! carbonero no quiero yo.
Calle de San Francisco que es larga y serena,
tiene cuatro farolas
y bien “merecías” y bien “merecías”.
Los cañones, los cañones de la artillería
y en medio un castillo
donde hombres, mujeres y niños
debían de estar, calla lengua, calla lengua
y no hables más.
Entré por la sacristía, salí por el campanario,
a darle los buenos días,
a la Virgen del Rosario.
La calle que yo rondé, rondaré
si tú la quieres rondar, róndala,
pero de amores, señores,
ni hablar, ni hablar y ni hablar,
ni hablar y ni hablar.
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Ref. 021020.
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