Sin apenas comenzar a leer, ya podemos decir "Huele a Navidad".
Las jerezanísimas calles Barja y Santa María de Gracia, calles donde no llega el alumbrado navideño ni los altavoces, tienen su particular forma de anunciar la Navidad: "El olor".
Desde los obradores de las Hermanas Agustinas y Clarisas, o monjitas como a casi a todos nos gusta cariñosamente llamar, nos llega ese inconfundible olor a Navidad.
Curioso es que ese olor sale de las conventuales rejas que protegen la clausura, durante todo el año, pero quizás en estas fechas se nos agudiza el olfato o tal vez las monjitas condimentan algo más sus riquísimos dulces.
Un poquito más de vino de Jerez, un poquito más de vainilla y canela, un poquito más de anís y ajonjolí... Cierto es que llegadas estas fechas no nos hacen falta zambombas ni luces de colores, el olor de la mezcla de sus benditos ingredientes escapados con serenidad y calma de entre tejas y rejas nos anuncian la llegada de la Navidad, nos anuncian que esas benditas manos arrugadas que siempre nos recordarán a las de nuestras madres y abuelas amasan pestiños, rosquitos, alfajores... que llegarán a nuestras mesas colmados de oraciones para que en familia disfrutemos una nueva Navidad.
"Ya Huele a Navidad"
"Ya Sabe a Navidad"
Dulces de Conventos
Sin apenas comenzar a leer, ya podemos decir "Huele a Navidad".
Las jerezanísimas calles Barja y Santa María de Gracia, calles donde no llega el alumbrado navideño ni los altavoces, tienen su particular forma de anunciar la Navidad: "El olor".
Desde los obradores de las Hermanas Agustinas y Clarisas, o monjitas como a casi a todos nos gusta cariñosamente llamar, nos llega ese inconfundible olor a Navidad.
Curioso es que ese olor sale de las conventuales rejas que protegen la clausura, durante todo el año, pero quizás en estas fechas se nos agudiza el olfato o tal vez las monjitas condimentan algo más sus riquísimos dulces.
Un poquito más de vino de Jerez, un poquito más de vainilla y canela, un poquito más de anís y ajonjolí... Cierto es que llegadas estas fechas no nos hacen falta zambombas ni luces de colores, el olor de la mezcla de sus benditos ingredientes escapados con serenidad y calma de entre tejas y rejas nos anuncian la llegada de la Navidad, nos anuncian que esas benditas manos arrugadas que siempre nos recordarán a las de nuestras madres y abuelas amasan pestiños, rosquitos, alfajores... que llegarán a nuestras mesas colmados de oraciones para que en familia disfrutemos una nueva Navidad.
"Ya Huele a Navidad"
"Ya Sabe a Navidad"
